Historia

Historia

Se impone una lógica narrativa que cuente los acontecimientos que constituyen nuestra identidad para dar sentido a las acciones de los protagonistas e identificar los obstáculos que se les presentaron.

Fachadas

La construcción de este relato se inicia el 1° de junio de 1937, cuando la institución se inauguró como “Escuela Industrial y de Artes y Oficios” de Bahía Blanca de acuerdo a la ley 12345 promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional.

Su objetivo era orientar a la juventud de nuestra ciudad y de la zona, hacia la educación técnica. El desarrollo industrial de la ciudad exigía un instituto del que egresaran jóvenes capacitados para el desarrollo de funciones específicas en la incipiente industria de la época.

La organización fue encomendada al Ing. Jorge Aguilar, quien se constituyó en su primer director y la “Escuela Industrial” comenzó a funcionar en dependencias del entonces Colegio Nacional por no contar con un edificio apropiado.

Corría el año 1938 y bajo la dirección de Don Marcos Cabral la escuela se traslada a la Avda. Parchape 868. La matrícula se duplica y se instalan las primeras máquinas en los talleres para el desarrollo de las clases prácticas. Simultáneamente se organiza la Asociación Cooperadora, presidida por el Sr. José Ferrero; en cuya acta N° 1 se propone como objetivo:

  • "Prestar ayuda moral y material a la obra de cultura y capacitación técnica"

El Ing. Ismael Ricci continuó la sucesión directiva como primer director titular; traía el propósito de ubicar a la escuela entre los establecimientos modelos de la República. Su importante labor abarcó dos períodos, el primero desde 1939 a 1949 y el segundo desde 1957 a 1962.

En los comienzos de “Escuela Industrial y de Artes y Oficios” se contaba con las siguientes especialidades:

  • Industria del hierro y afines
  • Industria de la madera y anexos
  • Industria de la electricidad
  • Edificación y anexos. Cursos especiales de obras viales
  • Talleres de mecánica, carpintería, herrería, hojalatería, electricidad y albañilería

El fruto tangible se cosechó en el año 1940, cuando egresaron los primeros Peritos Industriales, trece jóvenes orgullosos del título que ostentaban.

Se iniciaba un nuevo camino en la preparación profesional de los técnicos...

Fachada en calle Parchape -- 1938

Fachada en calle Parchape 868, año 1938

El crecimiento de la ciudad, de las actividades industriales y de los aspirantes a esta escuela demandaban un edificio más amplio, por tal razón la escuela se trasladó en 1943 al solar de la calle Chiclana 946.

Al Director Ismael Ricci lo continuó Don Miguel Siffredi. El número de alumnos creció a 600 distribuidos en tres turnos. Luego de los cambios en la política educativa, surgió la necesidad de una recategorización en la organización institucional, que respondiera a las modificaciones y reformas que impactaran en los ofrecimientos y modalidades curriculares de los establecimientos educativos de todos los niveles del sistema. Por esta causa en el año 1946 la institución pasó a llamarse “Escuela Industrial de la Nación” en respuesta al gran desarrollo industrial que demandaba personal técnico con mayor grado de capacitación.

En el año 1952 al ciclo técnico superior se le agrega el cuarto año humanístico, se crea el ciclo superior de Construcciones, y se abren las especialidades Automotores y Aeronáutica.

Cuando momentos difíciles conmovieron las instituciones de la Patria, aparecieron los interventores, dos ingenieros Padín y Luisoni, quienes sucesivamente tuvieron a cargo la Dirección de la Escuela hasta el año 1956, año en el que asume como director el Profesor Eugenio Polenta.

En 1957 la dirección es ocupada nuevamente por el Ingeniero Ismael Ricci.

En un contexto desarrollista se resolvió unificar las escuelas técnicas con un modelo propio y único del cual carecían hasta el momento. Se decide entonces en 1959 crear un ente autónomo, dentro de la jerarquía del Ministerio de Educación pero con autarquía y financiamiento propio. Su denominación fue Consejo Nacional de Educación Técnica (C.O.N.E.T- ley 15240/59). Este cambió el nombre de Escuelas Industriales de la Nación por el de Escuelas Nacionales de Educación Técnica (E.N.E.T.).

Fachada en calle Chiclana -- 1943

Fachada en calle Chiclana 946, año 1943

A partir de 1961 nuestra institución pasa a llamarse E.N.E.T. N°1 “Ing. César Cipolletti” en homenaje al notable y prestigioso ingeniero hidráulico que dejó plasmada su obra hídrica en las provincias de San Juan, Mendoza, Tucumán, Neuquén y Río Negro.

En el año 1962, cuando la escuela celebraba sus bodas de plata, la dirección del establecimiento fue retomada por el Profesor Eugenio Polenta. La demanda social por Educación Técnica seguía siendo fuerte. Hasta ese momento la Escuela contaba con cuatro especialidades: Construcciones, Electricidad, Aeronáutica y Automotores.

Aquella “Marcha de la Escuela Nacional de Educación Técnica N °1 de Bahía Blanca” que entusiastamente se cantó durante muchos años, compuesta por el Maestro Alberto Savioli, adquirió carácter oficial en este mismo año.

En 1963, el 24 de octubre, se concretó el Padrinazgo por parte del Arsenal Aeronaval N ° 2, con acuerdo del C.O.N.E.T y del Secretario de Estado de Marina.

En la gestión directiva continuó la Ingeniera Fenil Echarren, era el año 1967. La matrícula crecía a pasos agigantados, la comunidad en su conjunto demandaba otro edificio. La propuesta ya había sido incluida en el 1° y 2° Plan Quinquenal pero sin ser concretada.

El año 1973 marcó la llegada a la Dirección, de un nuevo interventor, el Prof. Marcelo Guardiola; al año siguiente continuó la gestión el Prof. Héctor Herrero, quien estuvo a cargo hasta 1977. Soplan otros vientos políticos, y la conducción de la Escuela pasa al Regente de Estudios Don Manuel Arias.

El período entre la implementación de las E.N.E.T y la crisis del modelo industrializador, señaló el momento de madurez de la educación técnica argentina y la expansión de su modelo a otros países de América Latina. Hasta entonces la escuela contaba con cinco especialidades: Aeronáutica, Automotores, Maestros Mayores de Obras, Electromecánica y Electrónica.

Después de tantos años de espera, en 1977 se inauguró la gran construcción de calle Azara 1250, donde la escuela funciona actualmente. El camino hasta su concreción, sorteó infinitas y difíciles alternativas.

Después del Sr. Manuel Arias, retomó el cargo directivo el Prof. Héctor Herrero.

Fachada en calle Azara -- 1977

Fachada en calle Azara 1250, fachada actual desde 1977

En el año 1980 la escuela se incorpora al Régimen de Profesores designados por cargos docentes dada su ubicación dentro del territorio nacional, sus características en relación con la población que atendía y por la gravitación en su área de influencia.

La evolución tecnológica avanza, demanda más capacitación y nuevos profesionales; la informática comienza a prevalecer en el mundo de las comunicaciones. Tal es así que en 1983 se crea la Tecnicatura en Computación, completando la lista de las seis especialidades con las que cuenta en la actualidad.

En nuestro país la industria había comenzado a perder protagonismo a partir de la década del setenta; el proyecto desarrollista industrializador había sido relegado frente a nuevos modelos y crisis económicas. La capacidad de respuesta del Estado frente a la demanda social de educación técnica estaba comenzando a ser limitada. Comienzan tiempos difíciles para las próximas autoridades que van a tener a su cargo la conducción de la Escuela. Con este panorama asume la Dirección el Prof. Néstor Molinari. Transcurría el año 1990.

Las provincias, en particular las más pobladas, crean en esta época escuelas técnicas similares a las nacionales, pero consideradas de menor calidad. Se produce una suerte de “secundarización de la educación técnica”.

Los cambios políticos se suceden; escasean las políticas de Estado. La educación pública, eje central en el modelo de desarrollo argentino original; pierde protagonismo al final del siglo veinte. Este deterioro en las modalidades tradicionales, se produce también en la educación técnica; la más moderna de ellas. Impacto sufrido no solo en su equipamiento sino también en la necesaria actualización tecnológica.

Con este panorama se llega a la “Ley Federal de Educación” en 1993, que intenta cambiar todo el sistema educativo.

En 1994 se produce la transferencia de los servicios educativos nacionales a la provincia de Buenos Aires, lo cual importó una nueva modificación en su denominación. Se constituye en “Escuela de Enseñanza Técnica N ° 2” manteniendo su patronímico.

La nueva normativa modificó la organización y el currículo del sistema educativo en todos sus niveles. Se establecía la educación general básica (EGB) de nueve años, dividido en tres ciclos de tres años y un ciclo polimodal de tres años en cinco modalidades. De hecho se dio por terminada la educación técnica anterior, pero se legisló creando itinerarios de módulos correspondientes a Trayectos Técnicos Profesionales (TTP).

Es natural inferir que lo anteriormente expuesto requirió una revisión de la gestión institucional en todas sus dimensiones, tarea que comenzó el por entonces director Don José María Beneyte. Esto incidió notablemente en las relaciones interpersonales, en el rendimiento en la tarea diaria, en la motivación del alumnado y en nuestro proyecto pedagógico. Todo devenido de una ley que dejaba mucha libertad a las provincias para adaptar las normas generales, sumándoles la gestión de un importante número de escuelas que antes no tenía, un gran incremento en la matrícula como consecuencia de la mayor cobertura de la educación general básica, y un cambio curricular y organizacional para el cual no estaban preparadas.

De todos modos, pese a los inconvenientes y a las posturas pesimistas; nunca se dejó de trabajar para producir un cambio. Se luchó por un modelo de institución que se proyecte como una” organización inteligente” abierta al aprendizaje y con una gestión adecuada que garantice dicho paradigma.

Una nueva etapa comienza a partir del año 2003. La reactivación económica y el resurgimiento de industrias y talleres con demanda de nuevos trabajadores, se enfrentó con la escasez de personal calificado. La mirada se volvió a las ex escuelas técnicas, y sobre todo en las regiones industriales, esto ha provocado un resurgimiento en el interés en la educación técnica. Por otro lado desde el Estado que en 1993 había suprimido el C.O.N.E.T, se ha producido un renovado interés en activar y actualizar la educación técnica a través del I.N.E.T (Instituto Nacional de Educación Tecnológica, creado por decreto n° 606) organismo dependiente del Ministerio de Educación de la Nación a cargo de la orientación de la educación técnico profesional.

La ley nacional de “Educación Técnico Profesional” 26058 promulgada en el 2005 junto con su similar 13688 de la provincia de Buenos Aires del año 2007, dan testimonio de ese interés. La nueva legislación promueve el financiamiento de programas de renovación de la educación técnica a través de la creación del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional junto con los mecanismos para la homologación y certificación nacional de títulos técnicos.

Esta nueva normativa en el territorio de la provincia trae aparejado otro cambio en la denominación de la institución, que pasa a llamarse Escuela de Educación Secundaria Técnica N ° 2; E.E.S.T. N ° 2 “ Ing. César Cipolletti”.

Ya en el año 2007, la conducción de la escuela es asumida por la Prof. Zulma Gómez. La finalidad del Equipo Directivo fue la de replantear los objetivos de la educación técnica y la dirección que debiera seguir su reconstrucción.

En este contexto democrático la constitución del ciudadano incluye la toma de decisiones de dimensión social, por lo que es imprescindible que la comunidad educativa considere las demandas y cuestionamientos de sus miembros, brinde atención y espacio para sus iniciativas y sobre todo garantice experiencias positivas con respecto al derecho a opinar y proponer. Por este motivo se crea el 1 de junio de 2009 el Centro de Estudiantes de la Escuela, siendo su primer presidente el por entonces alumno de la Tecnicatura en Informática Andrés Martínez. El ejercicio de prácticas democráticas institucionales consolida una educación para la democracia la formación de mejores ciudadanos y la construcción de una sociedad con mayor justicia social.

Por resolución 2820 del 2 de septiembre de 2011, la Dirección General de Cultura y Educación crea el Anexo Mayor Buratovich de nuestra Escuela Industrial, y el 5 de marzo de 2012 comienza a funcionar en la sede de la Escuela de Educación Secundaria N °2 de Mayor Buratovich, Partido de Villarino. A partir del año 2015, dicho anexo pasa a ser una institución independiente con el nombre de E.E.S. T. N °1 de Mayor Buratovich.

“Una nueva institución escolar sede de la formación técnica está naciendo. Se adaptará a distintos procesos productivos y distintas poblaciones de alumnos, pero se espera que mantenga los objetivos exigentes de la educación técnica histórica, así no correrá peligro en convertirse en una formación obsoleta para un mundo inexistente..” Horacio González, Presidente del Centro de Ex – Alumnos, fundado el 4 de mayo de 2012 bajo el lema “Unidos en el afecto, la pertenencia y la esperanza”.

A partir de los concursos reglamentarios que la normativa vigente prescribe, el 1 de julio de 2015 asume como Director el Ing. Horacio González quien actualmente se encuentra en el cargo.

El propósito de esta nueva gestión institucional es la de replantear no sólo los objetivos de la educación técnica, sino su existencia real y las fuentes del apoyo que necesita recibir para actualizarse y dar respuesta a los nuevos retos. Aprovechando la experiencia de la historia pasada que sigue presente en muchos de sus protagonistas: directivos, docentes, y el resto de la comunidad educativa, analizando que se puede revivir de esa tradición para, al mismo tiempo, responder a los desafíos de un país y de una sociedad que son muy distintos.

Ya no se puede pensar en la restauración de la educación técnica en ramas paralelas, respondiendo a procesos industriales específicos y compartimentados y con pocas interconexiones. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación cruzan todos los procesos productivos. La organización del proceso productivo también ha cambiado, por lo tanto es necesario enfrentar dichos cambios, tales como la flexibilización del trabajo, la articulación entre empresas y las nuevas competencias laborales.

Se puede concluir de lo anterior que existe un modelo aún incompleto e inmaduro de nueva educación técnica, que no implica la exclusividad de la formación de técnicos en nuestra escuela, pues puede convivir como modalidad con otras modalidades no técnicas, pero sí tiene que tener determinadas características en sus docentes y en sus alumnos para que tenga sentido como formación técnica. Para que este modelo madure es necesario que haya un mayor intercambio y coordinación entre jurisdicciones, que se refuerce el apoyo en los aspectos específicamente técnico-pedagógicos y organizacionales, y que esté más claro para alumnos y docentes lo que se quiere de este tipo de educación secundaria.

Como trasfondo de todo esto y señalando los límites de la educación técnica, está el tema de la racionalidad educativa y la racionalidad productiva; la escuela técnica está en tensión entre ambas, tiene que formar a sus alumnos en la comprensión del sistema productivo, y tiene que darles instrumentos para desempeñarse en ese mundo externo, pero al mismo tiempo su estructura y su dinámica son escolares. Por otro lado la escuela técnica es una escuela secundaria, como tal, parte del sistema educativo que tiene una impronta burocrática que la hace más rígida que el mundo productivo. De alguna manera la escuela técnica tiene que hacer de puente entre estos dos mundos, sin romperse internamente ni separarse demasiado de cada uno de ellos.

Entre estos límites de la “gramática escolar” y la coyuntura productiva con sus altos grados de incertidumbre se desarrollará el futuro próximo de la educación tecnológica para el trabajo, la vida y la universidad. La responsabilidad directa de llevar adelante esta renovación está a cargo de varios protagonistas cruciales: las familias y los alumnos, que eligen esta opción que nunca fue facilista. Los docentes en particular los comprometidos con la enseñanza de valores y competencias para el mundo real, los que tienen experiencia del mundo del trabajo extraescolar y quieren transferirla. Los directivos que saben transmitir e implementar proyectos institucionales que convocan a docentes, alumnos y sus familias. Y por último, pero importantísimo; dos actores que han estado relativamente ausentes en el reciente período de decadencia, pero sin los cuales es muy difícil un resurgimiento de una educación técnica vigente. Ellos son, el Estado a través de sus políticas: el apoyo y acción de sus supervisores, pues en ellos está la guía que permite los cambios y la continuidad institucional; y el otro gran protagonista, es el mundo de la producción: las empresas que están llevando a cabo la reactivación, preocupadas por la carencia de personal calificado. Ya es tiempo de que trabajen con las escuelas en proyectos comunes que acerquen ambos mundos, el de la escuela y el del trabajo. Los proyectos de actualización docente y curricular, de desarrollo de competencias y prácticas profesionalizantes son campo propicio para esta colaboración.

El momento actual es favorable para reflexionar sobre la situación actual y el futuro de la educación técnica. Parece haberse dado un conjunto de circunstancias que favorecen la revitalización de este sector tan importante de la educación secundaria. Es dable esperar que los protagonistas de esta Escuela Técnica: directivos, docentes, alumnos y sus familias, sabrán aprovechar esta oportunidad, y así como lucharon por la supervivencia y la identidad institucional, se comprometan ahora en una reconstrucción plural y creativa.

En el devenir de la historia algunos hechos marcan caminos nuevos esto ocurre con la ciencia y la tecnología, ellas impulsan el progreso de los pueblos, La Educación Técnica vino a cubrir las necesidades de este fenómeno, nadie puede negar que la Escuela Industrial nació como respuesta a la visión de grandes precursores. Es nuestro deber cuidarla y defenderla para que crezca con el ejemplo del pasado y la fe en el futuro.